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martes, 23 de enero de 2024

La Paz, elegida como uno de los 19 destinos turísticos del mundo

La Paz turismo

Rico en belleza natural, cultura y servicios, La Paz logró cautivar a cientos de turistas que, con su voto, lo convirtieron en uno de los 19 «Destinos que marcaron tendencia-Mundo» del portal Tripadvisor.

«Es un ranking que se realiza a través de una calificación que hacen los mismos turistas. Y de todo el mundo, La Paz está el puesto 19, el ranking ha sido publicado el viernes por esta plataforma que es muy importante en el medio turístico y es para nosotros un halago y nos impulsa a seguir trabajando”, expresó el secretario municipal de Cultura y Turismo de La Paz, Rodney Miranda.

Destinos en la ciudad La Paz

Lo único de la topografía, los telefericos, la historia y cultura en sus calles, así como su gastronomía son solo algunos de los atractivos que han atraído a turistas hasta el municipio. Gracias a la buena experiencia en su visita es que La Paz logró entrar en esta categoría.

«Una vez que termina su visita hace una calificación del destino La Paz en esa aplicación. Entonces, a través de todas las visitas y la calificación que hemos obtenido todo el año, estamos en el puesto 19”, dijo Miranda.

Para la Alcaldía este logro es alentador. La Paz busca ingresar en el mapa de turistas nacionales y extranjeros, para encontrar en esa arista una oportunidad valiosa de movimiento económico y oportunidades para la población.

domingo, 25 de marzo de 2018

3 lugares para visitar en Semana Santa en La Paz


Visitas a las bodegas de vino  en Luribay para quienes quieran disfrutar de la belleza de los valles paceños. Descenso en cable (zipline) entre la exuberante vegetación de los Yungas   o escala a las alturas del Huayna Potosí, para los que busquen aventura son algunas sugerencias para aprovechar este feriado de Semana Santa.

 Los precios de los paquetes preparados por la empresa estatal de turismo BOLTUR  oscilan desde los  240 a  los 500 bolivianos. Están pensados para un día o dos jornadas y una noche.

Vino del valle de  Luribay


Luribay conforma, junto a Sapahaqui y Caracato, el corazón de los valles del departamento de La Paz. Este municipio, famoso por su  producción  de frutas y la fabricación de vinos, es el destino de un paquete de dos días: el viernes 30 y el sábado 31 de marzo.

 La partida será a las 6:00, de las oficinas de BOLTUR en la plaza Murillo, y se prevé la llegada a Luribay a  las 10:30. Una degustación de frutas iniciará el recorrido. Continuará con  un paseo por  al valle y una visita a  la bodega Colonial Peña Colorada, donde habrá cata y degustación de vinos y singanis. En  la noche se llevará a cabo una noche cultural con la presentación de grupos  de música y de danza del lugar.

 En el segundo día,  los visitantes harán un recorrido por la bodega La Cabaña y el Museo familiar Rivera. Después del almuerzo, a  las 15:00, partirá el bus de regreso y se estima su llegada a La Paz para las 19:30. El costo del paquete es de 490 bolivianos para turistas bolivianos y  530 para extranjeros. El monto cubre una noche de hospedaje, transporte, guía local, desayuno, almuerzos, cena, refrigerio y una botella de vino.

Tirolesa en los Yungas


El   zipline o tirolesa  consiste en desplazarse por uno o dos cables de acero, que están extendidos a lo largo de varios metros, y sujetos en cada lado a árboles. Esta actividad será la estrella en el paseo de un día en los Yungas: de   8:30 (partida)  a 20:10 (retorno).

El  tour pasará por la carretera antigua, conocida como “Camino de la muerte”. Habrá paradas en  el Puente del diablo, San Juan y  algunos miradores. En la comunidad de Carmen de Chicalulo  los visitantes  harán zipline, previa explicación de seguridad, y visitarán la  laguna natural.

El costo de la excursión es de 240 bolivianos para visitantes bolivianos y  286 para extranjeros. El monto cubre el transporte, equipo para realizar el zipline y guías especializados.


Escalada al Huayna


No sólo por su cercanía a La Paz sino también por su imponente belleza y  los  retos que representa, el nevado Huayna Potosí es uno de los destinos más populares para excursiones de un día.

El viernes, la salida será a las  8:00, de la estación del  teleférico Rojo de El Alto, y el regreso  está previsto para las 17:40. Entre las atracciones del recorrido se consignan la visita al Mirador Apacheta Jilarata, desde donde se aprecia al Huayna,  y al Cementerio Milluni, famoso por conservar antiguas tumbas.

Al mediodía se estima que el grupo llegue al campo base de la montaña, desde donde harán una corta caminata hasta llegar al Glacial Viejo. Ahí se realizará la escalada. El costo del paquete es de  229 bolivianos  para turistas  locales  y 286 bolivianos para extranjeros.

Fragmentos arqueológicos del lago Titicaca


En los últimos años fragmentos arqueológicos fueron hallados en las profundidades del lago Titicaca.  El patrimonio de este único, y hoy amenazado cuerpo de agua, no se  limita a las profundidades. En los municipios ubicados en sus orillas    se han  identificado más de 3.000 sitios arqueológicos, gran parte en tierra firme.

El Proyecto del Lago que trabaja desde  2016 con 13 municipios tienen como  objetivo  contribuir a mejorar la gestión comunitaria del patrimonio cultural de la cuenca del lago Titicaca y promover el desarrollo del turismo.

Tiquina, Copacabana, Escoma, Santiago de Huata, Guaqui, Pucarani, Puerto Acosta, Carabuco, Ancoraimes, Tiwanaku, Puerto Pérez, Batallas y Tito Yupanqui promulgaron sus leyes de protección del patrimonio cultural arqueológico, luego de la capacitación de líderes en los municipios con quienes se trabajó en el proyecto de estas normativas.

Que cada municipio cuente con una Ley de Protección al Patrimonio Cultural determina la  asignación presupuestaria para la gestión del patrimonio arqueológico/turístico.

Una ley para el patrimonio

Sea en la parte más alta de sus montañas, en donde los restos arqueológicos atestiguan el paso del tiempo que se ha convertido en miles de años, en el agua cristalina que baña los sembradíos de haba hasta llegar al lago o en sus secretos subacuáticos, cada uno de estos municipios tiene atractivos en los que se trabaja   para visibilizarlos  al turismo nacional e internacional, y cuyo potencial es ilimitado.

“Hay siete emprendimientos que están en varios de estos municipios relacionados con  el turismo cultural (...).  Algunos están relacionados a la artesanía, a la comida típica, visitar lugares arqueológicos y paisajes, entre otros”, destaca la asistente técnica de la Cooperación Técnica Belga (CTB) del proyecto del lago, Cécile Roux.

El objetivo del Proyecto del Lago  es “contribuir a mejorar la gestión comunitaria del turismo y seguidamente avanzar en la promoción de turismo comunitario” y es ejecutado   por la CTB y el Ministerio de Culturas y Turismo con el financiamiento del Reino de Bélgica y del Tesoro General de la Nación.

Actualmente, el Reino de Bélgica  financia junto con  la Unesco el proyecto a diseño final del museo subacuático que se construiría en Tiquina.

El proyecto concluirá en 2019. Una de las metas para entonces es fortalecer los siete emprendimientos, tomando en cuenta sus necesidades particulares.

Para el relacionador comunitario del Proyecto del Lago-CTB, Franz Laime, el fortalecimiento  y  fomento al turismo comunitario es un paso para que se generen recursos económicos en los municipios.

“En el proyecto se ha incorporado el componente de investigación. Tenemos el apoyo de la Universidad de Bruselas y la UMSA. El potencial de turismo comunitario en estos municipios  no solamente se aboca al patrimonio arqueológico terrestre y subacuático sino que se complementa con la riqueza de    la fauna, la flora y las expresiones culturales”, detalla Laime.

De esta forma,  se pretende que   la  migración a las ciudades no sea la única alternativa para los jóvenes que quieren una mejor calidad de vida, que resulta en la pérdida progresiva de su identidad cultural.

Templo dentro de la montaña

  El municipio Tito Yupanqui  tiene alrededor de 6.200 habitantes, una cancha de fútbol con césped natural a orillas del Lago Sagrado, la ruta 8, el centro ceremonial Inka Pukara, entre otros. Tiene también vertientes de agua cristalina que descienden  por las montañas y una pequeña gruta en  una montaña.

Desde la montaña rocosa  en el frontis de la  gruta, el paisaje  se prolonga hacia un horizonte en donde el cielo y el agua comparten los tonos celestes y azules profundos hasta donde alcanza la vista.
“Hemos hecho las gradas y todas las obras necesarias para ascender a la gruta con miras a convertirla en un destino turístico (...). Nosotros decidimos  optar por el turismo comunitario porque ya no tenemos más terrenos para ampliar nuestros cultivos”, destaca el concejal Roberto Pocho, de Tito Yupanqui.

Para  las concejalas  Marta Ramos y Elena Acho, no siempre se encuentra apoyo de las autoridades gubernamentales para desarrollar el turismo en pequeños municipios.

Su sueño se enfoca  en atraer turistas que aprecien la naturaleza, “desconectarse” de la ciudad y el estrés. “El plan a mediano paso es lograr construir un albergue comunitario”, acota Ramos.

En Huatapampa, comunidad de Tito Yupanqui, está la Isla del Amor, nombre que le debe a la historia de un triángulo amoroso que termina en tragedia. Dice la tradición que si una pareja visita el lugar contraerá matrimonio.

En el lugar, se observa lo que en la comunidad se conoce como “caracoles petrificados”, una gran cantidad de aves que disfrutan del agua del lago que aún es cristalina,  mientras flores de todos los colores crecen a su alrededor.

Sahuiña y su albergue

 La localidad de Sahuiña, a pocos minutos de Copacabana, tiene un flamante  albergue que no puede ser utilizado porque no tiene camas, agua ni luz.

 El albergue fue construido por ocho familias   con fondos del Programa Nacional de Turismo Comunitario.  Sin embargo, la comunidad habitada por 120 familias, alrededor de 600 personas,   no estuvo de acuerdo con darles agua.

El presidente del emprendimiento, Simón  Kantuta, manifiesta que es necesaria la buena voluntad de la comunidad, ya que depende de  los dirigentes agilizar las gestiones para brindarles un servicio por el cual pagarán.

“Falta complementar con cañerías. Nosotros nos hemos quedado sin fondos porque hemos invertido todo en adquirir el terreno y poner la contraparte. Necesitamos que el albergue comience a funcionar de una vez, pero creo que va a tardar un poco más”, explica Kantuta.

Sahuiña se destaca por sus islas flotantes, sus criaderos de  peces, el observatorio flotante de la rana gigante del lago, los paseos y la gastronomía.

Las familias que apostaron por invertir en el albergue se han capacitado para recibir a los turistas. Su  población, como la mayoría de las comunidades alrededor de lago Titicaca, ha vivido de la pesca.

La contaminación del lago ha hecho que ya no sea una actividad rentable. Antes, Kantuta echaba sus redes cerca de la orilla y pescaba fácilmente. Hoy se va en bote  muy lejos de la orilla y duerme en la embarcación para  obtener algo.

“Los peces se mueren. Antes había varias especies, ahora sólo hay pejerrey y trucha. Antes pescábamos 10 arrobas de pejerrey en una noche, ahora entre una a cinco libras no más”, relata Kantuta.

Las actividades que eran la esencia de la subsistencia de las poblaciones alrededor del lago son afectadas por la contaminación y la falta de terrenos cultivables, una situación que parece no alarmar lo suficiente a las autoridades.

“Queremos que  nuestro lago no muera y que las personas conozcan  que hay muchos tesoros por conocer ”, concluye Kantuta.

Ahí donde el cielo se une al agua, en el lago navegable  más alto del mundo, la pesca ya no es lo que era.  Ahora,  mostrar  el legado patrimonial  a los  visitantes se ha convertido en la esperanza de una mejor calidad de vida.

Datos y   presupuesto

Congreso subacuático La Cooperación Técnica Belga (CTB)   coordina actualmente con  la Unesco la realización del Congreso Internacional de Arqueología Subacuática en Copacabana, que se llevará cabo  en julio de este año.

Exposición Asimismo, se está organizando  la exposición conmemorando los 50 años de la visita del explorador francés Jacques-Yves Cousteau a Bolivia.

Presupuesto El Reino de Bélgica asignó un millón y medio de euros para la realización del Proyecto del Lago. La contraparte local  aportó con 768.252,68 bolivianos.

Contacto   La oficina de la CTB en Copacabana está en la  avenida 6 de Agosto y 16 de Julio, plaza Sucre. El número para saber más   sobre los emprendimientos es 71566110.       Por su parte, la Red Apthapi trabaja con 50 emprendimientos y su página web: www.titicacaturismo.com
“Decidimos  optar por el turismo comunitario porque ya no tenemos más terrenos para ampliar nuestros cultivos”.

lunes, 12 de febrero de 2018

Centro Turístico de Chirapaca, un lugar para visitar


Vestida con una manta verde, pollera roja, sombrero plomo y cargada de un aguayo multicolor, Andrea López señala cada una de las figuras que están pintadas en una pared de roca de 200 metros de largo. “Aymara parlasim (voy a hablar en aymara)”, anuncia antes de contar que aquellos dibujos muestran las vivencias del lugar, “cuando había haciendas”. Relatos de aquellos tiempos, vista de nevados desde un mirador, pinturas rupestres, ingreso a una exhacienda y paseo en la laguna Colonial son las paradas obligatorias del Centro Turístico Comunitario de Chirapaca, que fue inaugurado a mediados de enero.

“Nuestros antepasados cuentan que las águilas negras eran viajeras, venían desde la cordillera de Los Andes hacia el cerro Kallani. Al pasar por la población de Ch’iyara (águila) Paka (negra) se quedaban a comer y dormir en la cima de Qala Wayu”, relata Juan Álvarez (de 52 años) a su hijo Juan Carlos Álvarez, investigador y poblador del cantón ubicado en el municipio de Batallas, en la provincia Los Andes.

Conscientes de los atractivos naturales, históricos y culturales de su cantón, la gente ha trabajado desde el año pasado para mostrar esta ruta, que empieza a los pies de una colina que se ha convertido en mirador, donde mujeres capacitadas en gastronomía por el Centro de Investigaciones de Energía y Población (CIEP) sirven el desayuno, consistente en leche con quinua y panqueque, antes de subir las gradas que conducen al observador, desde donde se puede contemplar la cordillera Real, con los principales nevados como protectores eternos de la altipampa.

Después de solazarse un momento se debe caminar por un sendero que lleva a una extensa pared  de piedra, que contiene una parte de la historia del pueblo. “Esto han dibujado las personas antes, cuando había haciendas. En ese tiempo, los k’aras solían chicotearnos, nos hacían correr a golpes. Las pinturas muestran toda esa vivencia”, narra Andrea, una mujer de pollera de 74 años que solo habla aymara y tiene mucho que contar.


Los gráficos son de color rojo, que si bien con los años están desapareciendo, conservan el momento en que alguien  pasta llamas y ovejas, una persona que se moviliza sobre un caballo, y gente que, tomada de la mano, parece estar danzando.

Desde las pinturas rupestres se debe caminar kilómetro y medio para pasar a la siguiente fase del itinerario, trecho en el que se puede disfrutar del verdor del campo.

En una especie de cancha de fútbol, que en realidad es una plazuela, está la exhacienda de los “patrones”, donde moraron al menos tres familias. El último de ellos fue Jorge del Solar, dice Andrea Segales, quien se ofrece a mostrar los detalles representativos de la casa de inicios del siglo XX que “han construido nuestros ancestros”.

La morada de estilo republicano tiene un patio amplio rodeado por portones y ventanales de madera, con un árbol en medio como testigo del apogeo y abandono de este lugar, que por un tiempo cobijó un regimiento militar, pero “los soldados se aprovechaban de los comunarios, robaban alimentos y mataban ganado”.

Como la vivienda no tiene documento de propiedad, hay una disputa por su tenencia, por eso “se ha entablado tratativas con diferentes ministerios para que esto sea transferido al Gobierno Municipal y que proyectemos obras”, expresa Reynaldo Gutiérrez, alcalde de Batallas, mientras que Andrea espeta que “este predio es de los ancestros, de nuestros abuelos”.

En tanto, la exhacienda está llena de catres, colchones y escritorios, con habitaciones que tienen el acompañamiento de goteras y paredes despintadas.

El proyecto es habilitar la exhacienda como refugio para turistas y museo. Con este propósito, José Alanoca expone un poco de su colección de antigüedades, desde máquinas de escribir Underwood y Royal, hasta una Wellington portátil. También hay máquinas de coser de 1871, un modelo Haid & Neu alemán y la clásica de Isaac Singer de 1850. Lámparas germanas, baúles de madera y radios a válvula completan el escenario de la habitación, que tiene en medio una estufa noruega que aún funciona.

Un poblador se protege de la lluvia dentro de uno de los pasillos de la exhacienda. Foto. Álvaro Valero

El recorrido termina en la laguna Colonial, que fue construida por capricho de uno de los “patrones”, quien hizo trabajar a los pobladores cinco años durante la Guerra del Chaco, según comentan los mayores. “Esas piedras han traído nuestros tatarabuelos del cerro Negro en burro o cargando”, refiere uno de ellos, quien participó en la rehabilitación de este espacio donde ahora hay  paseos en botes de plástico y balsas de totora. Estas aguas sirven también para la cría de 4.000 alevines de trucha, entregados por el Gobierno Departamental de La Paz con el fin de generar empleo.

“Lo que ven aquí en la laguna es el trabajo de cada comunario, ya sean niños, jóvenes, adultos y de la tercera edad”, recalca Secundino Álvarez, quien elaboró este proyecto turístico en  Chirapaca, pueblo que ofrece un día de paseo por estas tierras ávidas de visitantes, para seguir contando historias de antes de la Reforma Agraria, navegar en el estanque que guarece miles de truchas y observar las pinturas que aún tienen mucho por explicar de los cerros a los que llegaban las águilas negras.

Un día de visita al puebloEl recorrido por los sitios atractivos de Chirapaca cuesta Bs 50 por persona, que incluye desayuno y almuerzo, además de la visita guiada al mirador, las pinturas rupestres, la exhacienda y la laguna Colonial. El paquete no incluye el transporte desde La Paz. El pasaje a este cantón del municipio de Batallas desde la terminal de El Alto vale Bs 5.

Para más información y reservas se puede llamar al teléfono 74005312.

lunes, 20 de febrero de 2017

Tiwanaku: monolitos del templo son presas del descuido y del vandalismo

En las últimas semanas de diciembre de  2016, los monolitos  que adornan  la entrada del templo de Tiwanaku  fueron dañados con pintura. El hecho enojó a los vecinos del pueblo, ubicado a    70 kilómetros  de la ciudad de La Paz.

 "La gente estaba muy  preocupada porque algunos chicos pintaron las estelas  del templo”, cuenta Margarita Huanca, una de las vecinas que vende comida cerca de la plaza principal de Tiwanaku.

    Según Huanca, varios vecinos  y custodios del templo   decidieron restaurar  los dos   monolitos. Además, se comprometieron a proteger las   piezas arqueológicas. "Todos nosotros nos encargamos de vigilar las reliquias que tenemos en el pueblo”, asegura.

El templo de Tiwanaku fue construido entre los años 1580 y 1620. La estructura principal de la iglesia, los  pilares del atrio, los monolitos y las piedras labradas   tienen procedencia   del principal sitio arqueológico del lugar.

 La iglesia,  que subsiste desde la época del Virreinato del Perú (1542), fue declarada Monumento Nacional el 31 de enero de 1945, durante la presidencia de Gualberto Villarroel, según una placa colgada en uno de sus muros.

"No sabemos quién ha rayado las estelas, pero más bien  ya las arreglaron”,  comenta otra de las vecinas. "Algunos muchachos no respetan nuestras tradiciones y pintan hasta los monolitos que se fabricaron para adornar la plaza principal.  Pero pintar hasta los de la iglesia, que son reales, ya es el colmo”, indica enojado  Ignacio Amaro Quispe,  otro de los vecinos.

El daño a las estelas de la iglesia también  ha preocupado  a las autoridades locales. El alcalde del  municipio de Tiwanaku, Octavio Quispe Chura, cuenta que el acto vandálico causó la molestia de los comunarios del lugar. "Cuando me enteré de este lamentable hecho,  me encargué personalmente del caso  y fui a conversar con el padre Efraín (custodio de la iglesia). Él nos dijo que muchos vienen con fe y  ch’allan al monolito, nada más”,  asegura.

 "Creemos que el padre se encargó de (restaurar) las  pieza que están  bajo su cuidado. En algún momento se había pensado trasladar los monolitos  (al centro arqueológico)”, añade.

Para el alcalde de Tiwanaku,  el caso de las estelas representa una oportunidad para emprender un plan maestro que se  encargará de la conservación, restauración  y sensibilización  del  patrimonio arqueológico que se encuentran en el pueblo. Agregó que   a través del  plan maestro se evaluará si las estelas estarán bajo la custodia de la iglesia o serán trasladadas.

 En la actualidad, los dos monolitos, ubicados en  el ingreso del templo, se encuentran protegidos por unas improvisadas rejas y un techo.

El viernes, Página Siete buscó en varias ocasiones al padre Efraín Limachi, custodio del templo de Tiwanaku.

Sobre la situación de los monolitos de la iglesia del pueblo, el director ejecutivo del Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Administración  de Tiwanaku (CIAAAT), Julio Condori Amaru, informó  que su despacho no tiene tuición sobre dichas piezas  porque están fuera de su jurisdicción territorial.

"Muchas veces, en el marco de la cooperación técnica, colaboramos con las comunidades pero (ese tema) está a cargo del alcalde de Tiwanaku. Nosotros nos encargamos del área declarada como Patrimonio de la Humanidad, que consta de 71,5 hectáreas”, sostiene.

Condori   dice  que "el  problema de la conservación no sólo depende de las organizaciones de Tiwanaku, sino que es una problemática nacional que debe ser abordada con una política de Estado”. "En el caso de la pieza (monolito del templo) no tenemos reportes y tampoco nos han pedido ningún tipo de colaboración técnica”, indica.

Según la máxima autoridad del CIAAAT, la iglesia es la directa encargada  de  las piezas arqueológicas. "Debe ocuparse de ese asunto”, indica y sobre las personas que dañaron las estelas, la autoridad responde: "Hay gente con mala intención que no comulga con esta cultura”.A pesar de que uno de los principales atractivos de   Tiwanaku  es el  Centro Arqueológico, cientos de turistas   extranjeros  visitan el pueblo para sacar fotos y contemplar a los dos monolitos del templo.  Además, varios comunarios  llegan  al lugar para ch’allar y hacer rituales cerca de las piezas. Y es que las estelas, que tienen la misma  antigüedad y valor patrimonial,  se encuentran casi en la  intemperie y sin custodia.

Alistan proyecto para resguardar patrimonio del pueblo

El alcalde del  municipio de Tiwanaku, Octavio Quispe Chura, anunció que   dicha alcaldía alista un proyecto para  resguardar el patrimonio cultural que se encuentra en el pueblo.

 Según la autoridad, la idea del proyecto es socializar con  los vecinos para que  abran las puertas de sus casas a los turistas y  muestren las piezas arqueológicas que conservan  en sus propiedades.

"Esperamos que para el año nuevo aymara del 2018,  todas las personas que viven  en el pueblo  puedan abrir las puertas de sus casas a los turistas nacionales y extranjeros para exhibir lo que poseen”, explicó.

Según  varios de los pobladores, en las casas de varios vecinos se conservan  estelas y   restos de cerámica de la cultura de Tiwanaku, entre otras piezas.

  Por su parte, los vecinos demandaron  también que las autoridades locales realicen una restauración de las réplicas de monolitos que se encuentran en la plaza principal del pueblo.

  "Es una pena que la gente cuide    nuestras obras  y pinte  los monolitos que se fabricaron para adornar la plaza principal”,  sostuvo  enojado  Ignacio Amaro Quispe,  otro de los vecinos.

En la plaza principal del pueblo  se observó que varias de las réplicas fueron pintadas  y dañadas por delincuentes.

El municipio de Tiwanaku ocupa una superficie de 341,99 kilómetros cuadrados, está situado a una altura de 3.840 metros sobre el nivel del mar. Corresponde a la tercera sección de la provincia Ingavi del departamento de La Paz.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Khasiri, la laguna ancestral que alberga el ajayu del agua

Hace casi un siglo, una fuerte sequía azotó  a  La Paz y sus alrededores. En busca de ayuda, siete comunarios -representantes de lo que hoy son Achocalla, Ovejuyo, Cota Cota, Achumani, Pampahasi, Palca y El Pedregal- emprendieron el camino hacia la ancestral Khasiri.

Al ajayu de esta laguna le pidieron permiso para tomar un poco de sus aguas e invocar con ellas a las lluvias para sus tierras. De repente se levantó una ola cristalina que arrebató al grupo a uno de sus viajeros. Antes de ser tragado completamente por el agua levantó una banderilla blanca y lanzó un presagio: "Vienen siete años de lluvia, mis hermanos ¡siete años!”... y desapareció.

"Ésa es una de las leyendas que mi madre me  contó, y a ella su abuela”, cuenta Santos Choque. Él es  hoy uno de los guardianes de  la laguna ancestral Khasiri de la comunidad originaria Palcoma  en el ayllu Hampaturi.
Laguna Khasiri
Ubicado a  los pies de los nevados de la Cordillera Real, el espejo de agua está a   4.712 metros sobre el nivel del mar. Lo separan 26 kilómetros de  La Paz o dos  horas de viaje en vehículo y  40 minutos de caminata por la montaña desde el centro de la urbe.

"Nuestra laguna tiene su propio ajayu y comunidades que no tenían agua siempre venían a llevarse un poquito para echar en sus lagunas y hacer que llueva”, dice Choque. Él viene de una familia de varias generaciones de centinelas de Khasiri.

A la cabeza de la nueva generación está  su tío José, el ahora más antiguo de los Choque. El tío recibió la responsabilidad de su padre, don Martín. Y en algunos años más, Santos y sus primos delegarán la misión a sus hijos.

Todos conocen las montañas que rodean la laguna como la palma de su mano. Ninguna piedra ni sendero cambia sin que ellos lo sepan y con mucha tristeza han visto cómo en el último cuarto de siglo los glaciares han abandonado los cerros.
 
Para llegar a la laguna  se pasa por otras dos pequeñas: Kallwani y Taypi  Khota. A la  montaña en la que Khasiri  reposa se asciende por   delgados  senderos zigzagueantes entre rocas gigantescas. Ninguno fue abierto por el hombre.

"Son caminitos de los toros salvajes”, asegura Choque mientras señala  la parte  más alta de los cerros. A lo lejos se ven decenas de  bovinos que huyen al notar apenas el paso humano.  "Son uraños,  ver gente los asusta”. En el grupo hay por lo menos tres machos grandes y varias vacas -una con su pequeña cría- y todas siguen al líder.

La supervivencia de la manada depende de Khasiri. Ahí los animales calman su sed, descansan y mueren al envejecer. Como testigo del ciclo,  en el camino ha quedado el esqueleto de uno de los machos mayores  que conserva el par de cuernos largos y filosos.

En esta rinconada  no son los únicos animales que huyen de  las personas. Al escuchar  pasos y  voces las lagartijas salen de los pajonales  para esconderse debajo de  las rocas más próximas.

Las vizcachas huyen a saltos largos y veloces. "Hacia el otro costado también hay  antas, una especie de  venaditos. Antes había vicuñas y  caballos salvajes pero de a poco se han perdido”, explica el guardián mientras la cima desnuda un paisaje único a la vista.

En el ascenso, la brisa fresca se va tornando en  viento helado. En  medio de un cráter rocoso, flanqueado por varias montañas -de las que sólo una conserva un poco de nieve- está Khasiri.

"Es nuestra laguna milenaria”, anuncia Choque mientras se adelanta para saludarla.  Por lo cristalino del agua, de cerca incluso se puede ver el fondo del espejo de agua.

Rodear la laguna toma   más de media  hora de camino entre rocas, bofedales, riachuelos y pequeñas cascadas. Bajo el agua de Khasiri, sin esfuerzo se distinguen las piedras en ciertos lugares,  arena fina y amarilla en otros. Se ve a los peces que avanzan entre las  algas y cómo éstas se  balancean  a su paso.

En los alrededores hay nidales de gaviotas andinas que vuelan en círculos y emiten graznidos agudos y ásperos para cuidar sus huevos. "Es todo un ecosistema, que no quisiéramos que se lastime”, afirma don Santos.

 No son  las únicas aves del lugar. Por la laguna sobrevuelan ballatas "que siempre van en pareja”. Entre los lugares rocosos, se ven plumas negras de más de 30 centímetros de longitud. "Son de cóndores. Por la tarde salen y se los ve volar o caminar por la orilla”.

El agua es mansa,   mientras la bruma baja se agita y golpea con fuerza en sus orillas. "Khasiri tiene su propio ajayu. Mi madre y abuela dicen que eran aguas bravas  que se tragaban a la gente,  pero que con el paso del tiempo y tantas personas  que vienen se han acostumbrado”.

Para Palcoma, este lugar no sólo es una fuente de agua, sino la morada de sus ajayus, apus y achachilas. De ella viene el riego que alimenta centenares de cultivos, las vertientes que brotan en las montañas y también la lluvia que da vida a la región.

"Tiene vida y espíritu como toda la naturaleza que le rodea. No nos atajamos de ella, pero hay que cuidarla y no hay que  lastimarla”,  reflexiona.

En este reservorio hídrico, que la familia Choque  resguarda con cariño, hace unos días el presidente Evo Morales identificó una solución para la escasez de agua en la sede de Gobierno. A la milenaria Khasiri, Morales no le  pidió lluvia, sino sus aguas.

Valor  histórico 

Arqueología La laguna Khasiri forma parte de las rutas precolombinas incaicas en el  ramal de Chuñavi. De este punto se puede continuar hasta   el sector denominado Kala Marka (Ciudad de Piedra).

Historia En el 2000, durante la guerra del agua que estalló en Cochabamba y se extendió a todo el país, los comunarios se replegaron a la laguna para defenderla ante una posible privatización del agua y su uso en el riego de cultivos.
Leyendas  En torno a la laguna se teje la tradición oral de la comunidad. Hasta hace algunos años se practicaban rituales   ancestrales dedicados al agua. "Se están perdiendo”, lamentan los comunarios.

Gobierno prevé construir una represa 

El martes pasado el presidente Evo Morales realizó una inspección a las tres represas de la cuenca Hampaturi que se redujeron en más del 90% de su capacidad, ocasionando el racionamiento en 94 barrios de la urbe. Ante el panorama crítico, la autoridad y un equipo técnico identificaron nuevas fuentes de agua.

   "Desde el helicóptero hemos visto; para mí, nuevas lagunas; para los originarios,  lagunas  milenarias.    Una me llamó la atención, los técnicos dijeron que era Khasiri. Viendo, aterrizando, palpando y caminando estoy convencido de que ésta es una de las soluciones para La Paz” afirmó el Primer Mandatario.

 Morales explicó que con la construcción de una represa en este reservorio se logrará un suministro de 400 litros por segundo para alimentar al embalse de Hampaturi. Sin embargo, ésta no será una solución inmediata, sino a corto plazo. "Hablamos de uno a dos años,  por ahora sólo queda esperar la lluvia”.

Consciente de que esta región no fue explotada por los seres humanos, señaló que el proyecto no busca vaciar la laguna sino, sólo tomar con la  represa el excedente que se acumule. Estas aguas se encargarán de llenar el embalse  de  Hampaturi Bajo.  

Al momento en Palcoma   se trabaja en las captaciones de uno de los ríos del sector. Asimismo 250 conscriptos     realizan otro tendido de red que llevará agua hasta la represa a lo largo de 3,5 kilómetros.

Entre las propuestas presidenciales para  solucionar  la crisis del agua también   está la construcción de represas en los ríos Choqueyapu  e Irpavi. Para ambos sistemas Evo propuso construir plantas de tratamiento de los caudales.

domingo, 6 de noviembre de 2016

La Casa Grande del Pueblo irrumpe en el paisaje paceño


Sobre una antigua terraza inclinada hacia el borde este del río Choqueyapu, que los incas tomaron de los originarios de Chuquiabo y los mitmas Pacajes para controlar sus enclaves coloniales, ha comenzado a levantarse, en los últimos meses, la obra gruesa de la Casa Grande del Pueblo, irrumpiendo en el paisaje urbano histórico del casco viejo de la ciudad de La Paz.

La estructura ya ejerce predominio sobre el conjunto del casco viejo citadino y sólo es todavía superada por los 106 metros de altura del edificio del Banco Central de Bolivia, el paralelepípedo vertical más alto que el expresidente Hugo Banzer ordenó erigir hace 43 años, demoliendo una casona colonial-republicana de la esquina Mercado y Ayacucho.

Por el mismo rumbo, aunque cuatro décadas después, para la nueva sede del Órgano Ejecutivo, que sustituirá al Palacio Quemado, se derribó, en 2014, la casa Alencastre, que se encontraba en la esquina Ayacucho y Potosí. La casona es uno de los inmuebles patrimoniales de la arquitectura paceña que el municipio local no pudo ni supo salvar, como la última chullpa aymara de Achumani.

Si la torre del Banco Central y su organización estuvieron inspiradas en el bostoniano Banco de la Reserva Federal y en el City Bank neoyorquino, el nuevo edificio del Gobierno nacional exalta un diseño neo-tiwanacota, a la manera de un monolito hembra en gravidez, mirando hacia el sur, con un frontis semejante a la silueta de la Puerta de la Luna, pero mucho más alto.

"De la volumetría mayor emerge un volumen que representa la gestación de la nueva mirada del país”, señala información de la página digital del Fondo de Desarrollo Regional (FNDR). Esto supondría, acaso, la eventual representación de la Pachamama emergiendo de sí misma.

"Son líneas puras, sencillas, que no encuentran obstáculos y se proyectan al infinito, líneas que ascienden a lo divino”, señala la información oficial. El proyecto está inspirado en los centros ceremoniales de Tiwanaku "rescatando sus elementos en una volumetría que expresa nuestras raíces y nuestra esencia”.

No mirará al sol


Paradójicamente, salvo quizá al atardecer y en verano, la cara de la enorme construcción no mirará hacia el sol, algo contrario a la cosmovisión andina, que orientaba sus portadas hacia el este, como las chullpas del Collao o como las puertas del Sol y de la Luna en Tiwanaku.

El costo del edificio está calculado, ahora, en 36 millones de dólares, incluida la supervisión a cargo de AIC, aunque se desconoce si el monto abarca el amoblado y otras obras y adquisiciones que harán parte del edificio.

Lo construye la empresa Tauro y su entrega estaba prevista para este año, pero fue aplazada (posiblemente para 2017 o 2019) debido a que pilotes y otras fundaciones comenzaron recién a erigirse el año pasado. La ch’alla fue en febrero pasado, durante el Carnaval.

Más de 20 pisos


El predio tiene 1.877 metros cuadrados y la superficie construida será de más de 31.792 metros cuadrados para 29 pisos, aunque según una versión oficial dio cuenta de sólo serán 22.

"Contará con suelo, subsuelo, 22 pisos y un helipuerto que será de uso exclusivo del presidente Evo Morales y del Ministerio de la Presidencia”, precisó en la presentación del proyecto, en 2014, el entonces viceministro de Coordinación Gubernamental Rodolfo Illanes, ya fallecido.

A esas instalaciones se agrega un auditorio para 1.000 personas, salones y oficinas para otros dos ministerios: Comunicación y Transparencia, aparte del nivel de parqueos.

Para las autoridades, el helipuerto, una plataforma de 700 metros en el último piso, "sintetiza la unión de los tres espacios andinos”.

Se ignora si en el proyecto de la Casa Grande del Pueblo se han cumplido las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre la conservación del paisaje urbano histórico.

Por lo pronto, la obra gruesa se superpone a las tejas coloniales y las cúpulas republicanas, quizá a modo de la Plaza de las Tres Culturas, en México DF, donde pirámides y arqueología tlatelolca de 1337 se integran con la antigua catedral de Santiago de Tlatelolco (1527) y a la contemporánea arquitectura de la ex Cancillería, al lado del conjunto habitacional de 102 edificios que albergan a 11.000 departamentos.

La diferencia estriba en la originalidad y la legitimidad del patrimonio arqueológico mexicano: los monumentos tlatelolcos no son copias o reminiscencias prehispánicas, sino que perviven allí, donde los erigieron sus ancestros y los preservan sus descendientes.

Su peso material e histórico impidió que el dictador Porfirio Díaz, afecto a la reelección permanente hasta antes de la revolución mexicana, modificara el área para que pase el ferrocarril. Tlatelolco fue escenario de la represión del 68 contra los universitarios y uno de los espacios más dañados por los terremotos de 1985.

En La Paz, la plaza Murillo tendrá a la vista otra empinada estructura de cemento, acero y cristales: el edificio del Órgano Legislativo, de 20 pisos, que competirá en altura y estilo con las nuevas oficinas del Ejecutivo, aunque ya le ganó en costo: 34 millones de dólares más caro que su privilegiado vecino y sin helipuerto.

¿Preserva el conjunto urbano histórico?


Se considera "conjunto histórico o tradicional” todo grupo de construcciones y de espacios, incluso los lugares arqueológicos y paleontológicos, que constituyan un asentamiento humano tanto en medio urbano como en medio rural y cuya cohesión y valor son reconocidos desde el punto de vista arqueológico, arquitectónico, prehistórico, histórico, estético o sociocultural.

Entre esos conjuntos, que son muy variados, pueden distinguirse en especial: los lugares prehistóricos, las ciudades históricas, los antiguos barrios urbanos, las aldeas y los caseríos, así como los conjuntos monumentales homogéneos, quedando entendido que estos últimos deberán por lo común ser conservados cuidadosamente sin alteración (Recomendación de la Unesco, 1976).

Políticas, ¿integración armónica?


La conservación del patrimonio urbano debe integrarse en la labor de formulación y aplicación de políticas tanto generales como relativas al contexto urbano global.

Estas políticas necesariamente deben incluir mecanismos para equilibrar conservación y sostenibilidad a corto así como también a largo plazo, haciendo especial hincapié en una integración armónica de las intervenciones contemporáneas en el entramado urbano histórico.

Los Estados Miembros deben integrar las estrategias de conservación del patrimonio urbano en sus políticas y programas nacionales de desarrollo con arreglo a la noción de paisaje urbano histórico (Recomendación de la Unesco, 2011).

jueves, 19 de mayo de 2016

‘Tour de los lustrabotas’ en las calles de La Paz por Bs 80

‘Tour de los lustrabotas’ es un recorrido por diez puntos de la ciudad de La Paz que ofrecen los lustradores de calzados por Bs 80.  Se trata de una iniciativa del periódico El Hormigón Armado y la Fundación Arte y Culturas Bolivianas para generar ingresos que beneficien a los “lustras”, que en este caso hacen de guías turísticos, según publica hoy La Razón en su edición impresa.

El recorrido empieza en la Estación Central de la Línea Roja de Mi teleférico, rumbo a la Estación Entre Ríos, la calle Valentín Navarro, el Cementerio General, el Mercado de las Flores y el punto donde venden helados de canela y empanadas.

La séptima y octava parada llevan a la avenida Baptista y a la Tarapacá, donde están situadas las tiendas donde se comercializan invitaciones y recuerdos (souvenirs) para todo tipo de acontecimiento. La novena estación conduce al mercado Uruguay, donde se puede degustar comida, té, api (bebida a base de maíz) e incluso comprar gallinas, conejos cuy y patos. La última es la avenida Max Paredes, donde están las tiendas que ofrecen ropa de la chola paceña y mantillas fabricadas con lana de vicuña que cuesta entre Bs 450 y 21.000, según la calidad.

Ese es el recorrido los lustracalzados ofrecen por Bs 80, iniciativa que desde su lanzamiento (2011) ha convocado a unos 500 visitantes de Noruega, Japón, Francia, Bélgica y otros países que conocieron los otros rostros de la sede de gobierno. La idea de consolidar esta senda para turistas es de Jaime Villalobos, presidente de la Fundación Arte y Culturas Bolivianas.

La tarifa es por persona. “Nos ayuda económicamente; la otra vez llevé a tres turistas y gané Bs 240, que me alcanzó para pagar el alquiler de mi casa”, 

sábado, 14 de mayo de 2016

Cota Cota, el fundo que se convirtió en una zona residencial

Don Francisco Nina Turco está sentado en la puerta de su casa, donde está su negocio: una tienda de películas grabadas en   DVD y blu-rays, ubicada  en la avenida principal  de Cota Cota, uno de los barrios de la zona Sur. Hace 48 años, cuando llegó a vivir al lugar (en 1968), la ubicación de su casa no era para nada atractiva, como lo es ahora. No le importaba porque su oficio no  lo demandaba: la carpintería.

"Todo esto era tierra y había barrancos por aquí   y por allá. No había esta avenida. Este lugar era una chacra, un sembradío de choclos, locotos y  de otras verduras. Ahora esto es como El Prado”, dice sonriendo el hombre de 69 años mientras disfruta de los rayos del sol que inundan plenamente la amplia avenida principal de Cota Cota, José Muñoz Reyes, que hoy es el paso  obligado a otras zonas, como Chasquipampa, Ovejuyo y al municipio de Palca.

Su vecina Mónica Pantani llegó a la zona unos 20 años después, en la década de los años 80. Sus recuerdos de la zona son similares. "Era una chacra donde había vacas y todo era tierra”, dice la mujer.

"Por acá vivían muchas lecheras que en la mañanita ordeñaban sus vacas y luego bajaban a vender la leche hasta Calacoto, Obrajes. Algunas llegaban hasta el centro de La Paz”, añade Mónica que aprovecha el tiempo que le da su negocio (un taller de reparación y lavado de vehículos) para refregar la ropa de sus hijos.

El fundo de los Patiño

"Hasta antes de la Revolución de 1952 esto era uno de los fundos de los Patiño.  Aquí vivieron Julio,  Luis y Raúl Patiño, que después del 52 repartieron sus tierras a sus trabajadores. Cuando yo llegué a la zona,  la tierra todavía era de esos trabajadores, que ya se han muerto”, cuenta Francisco.

Todavía recuerda a esos propietarios: Pedro Centeno, Santiago Manríquez, Justo Mamani, Cruz López, Gabino Villa, que se abocaron a la lechería.

Con el tiempo, los dueños de las tierras de Cota Cota decidieron vender sus propiedades. "Vendieron para comprarse movilidades, primero camiones, luego minibuses. Ahora hay muy pocos propietarios”, dice José Toco, otro de los vecinos más antiguos de Cota Cota.

"Fue poco a poco. Primero vendieron lo de abajo, luego lo de arriba. Después vendieron lo de Chasquipampa, Ovejuyo y Apaña y ahora está más arriba”, añade Mónica Pantani.

Convocatorias con  petardos

En la década de los años 80, en la zona de Cota Cota las casas eran tan escasas que los vecinos, para reunirse, tenían que hacer estallar petardos.

"Así nos comunicábamos, porque estábamos muy alejados”, recuerda otra vecina, doña  Benigna.

Es que entonces los vecinos   tenían que organizarse con frecuencia para pedir a la atención de las autoridades. No contaban con servicios básicos ni con transporte.

"Sólo llegaba el colectivo 21, su parada en  la 30, que entonces ahí era la tranca ”, dice Benigna.

La mujer recuerda que el aguatero pasaba una vez por semana por la zona, dejando a cada familia dos turriles de agua. "Con eso teníamos que cocinar, lavar ropa, bañarnos. Cuando no venía el aguatero teníamos que esperar la lluvia”, rememora.

Esa organización les sirvió también para orientar el carácter comercial que hoy tiene Cota Cota. "A medida que la gente iba poblando más la zona Sur,  venían a preguntar aquí por servicios, de mecánica para autos, por ejemplo.

Entonces hablábamos sobre eso y decidíamos que debíamos poner esos negocios. Por eso esta calle de Cota Cota es como la Landaeta de La Paz, llena de mecánicos”, afirma Mónica Pantani.

Adolfo Flores, que lleva varios años conduciendo un radiotaxi que presta servicios por toda la zona Sur, vio cómo Cota Cota fue creciendo y aún es testigo del interés que el lugar despierta en los "compradores de terrenos”.

"Mucha gente pregunta por terrenos en Cota Cota, pero ya no hay nada para comprar”, dice.

"Por aquí vive y ha vivido gente bien importante. El expresidente Jaime Paz Zamora   vivía por la calle 32.

También vive aquí el exministro de Educación Enrique Ipiña. El compadre Paco tenía su casa en Cota Cota”, añade Adolfo mientras recorre con su vehículo la avenida principal de la zona llena de negocios: tiendas de barrios, almacenes, ferreterías, talleres de mecánica, bancos y otros.

"Nos bañábamos en la laguna”

Alejandra nació en el Guanay, pero en la década de  los años 80 migró a la ciudad de La Paz. Se instaló en la zona de Cota Cota, que entonces "no tenía avenidas asfaltadas y todo estaba lleno de tierra”.

Puso una tienda en la avenida principal José Muñoz Reyes, desde donde vio crecer su zona. Su negocio está a pasos de la laguna de Cota Cota, el principal atractivo  de la zona.

"Nosotros entrábamos a la laguna de bañarnos y hasta a lavar ropa, pero ahora  ya no se puede entrar libremente”, recuerda la vecina.

"Esto era bien tranquilo, no había bulla, pero ahora todo el día circulan las movilidades. Como es subida,  los motores suenan muy fuerte, ya no se puede descansar”, continúa.

Es que Cota Cota no sólo está llena de negocios. En la zona se encuentran carreras de la Universidad Mayor de San Andrés y el Museo Nacional de Historia Natural, lo que incrementa la circulación vehicular.

Y cuando llega el 24  de septiembre, el Día de Virgen de La Merced,  la avenida principal  de la zona se convierte en el  escenario por donde  decenas de comparsas folklóricas marcan el paso al son de bulliciosas bandas que irrumpen en la cotidianidad de los vecinos.

Los bailarines recorren la avenida José Muñoz Reyes, desde la calle 33, donde está el templo del lugar. Desde ahí emprenden  el baile hasta Chasquipampa.

domingo, 1 de mayo de 2016

Factory abre el bar Deck en Irpavi

“Es para los amantes del deporte y para quienes gustan de la buena comida acompañada de una cerveza bien fría”, dijo Nicolás Fortún, jefe de Marca de Paceña, principal auspiciador.

Factory abre el bar Deck en Irpavi Fotos: Erika Ibargüen

El restaurante Factory estrenó un nuevo ambiente en el patio exterior del MegaCenter de Irpavi. El bar deportivo Deck (terraza) fue pensado como un sitio moderno y cómodo para compartir entre amigos. “Es para los amantes del deporte y para quienes gustan de la buena comida acompañada de una cerveza bien fría”, dijo Nicolás Fortún, jefe de Marca de Paceña, principal auspiciador.

A la entrada al pub están grandes pantallas de plasma en las que se transmiten partidos de voleibol, fútbol, básquetbol, tenis y otras disciplinas importantes, tanto nacionales como internacionales.

“Emprendimientos como el Deck de Factory permiten a los fanáticos del deporte disfrutar de estos encuentros”, comentó Sergio Arenas en representación de Factory, restaurante que es conocido por sus hamburguesas y alitas de pollo, entre otras opciones de su menú. Además de la buena comida, la música fue el toque de la noche.

domingo, 8 de enero de 2012

Sorata, la perla de Los Andes

Se trata de la capital de la provincia Larecaja del departamento de La Paz. Es un encantador valle situado a los pies del majestuoso Illampu, a lo que debe el contraste de sus impresionantes paisajes, mezcla de cordillera y valle.

Con una altitud de 2.700 metros sobre el nivel del mar, Sorata es un destino ideal para el descanso y la aventura. Sus paisajes, vegetación exuberante y clima (de 18 grados centígrados) llaman a la tranquilidad; mientras que sus lugares, como la gruta de San Pedro, son una invitación al turismo de aventura.

Además que entre mayo y septiembre se da el pico de la temporada de senderismo en el lugar.

Las haciendas, que se construyeron durante la época colonial, aún son capaces de estimular la admiración de quienes las ven por primera vez, además que se constituyen en un complemento que hacen de esta localidad un destino imperdible de visitar en el departamento de La Paz.

La plaza principal, que lleva el nombre del presidente fallecido Enrique Peñaranda (1940-1943), ofrece una espectacular vista de los nevados, mientras que a pocos metros, donde se encuentra la Alcaldía, se ha instalado un museo que muestra vestigios de la cultura inca encontrados en el sitio Inca Marka, cerca de la laguna Chillata.

Ríos y cascadas

Sin embargo, Sorata tiene más encantos: sus ríos San Cristóbal, Capinota, Soque, Coco y Tora; las lagunas Glaciar y Chillata; poblaciones como Lacatiya y caminos precolombinos como el del Oro y el Kallawaya, además de cascadas.

Desde la laguna Glaciar, que se encuentra a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar, se puede admirar toda la población sorateña, el lago Titicaca y parte de la cordillera Real.

La belleza de Sorata ha llevado a muchos, como el escritor Antonio Díaz Villamil, a compararla con el Jardín del Edén.

Gruta de San Pedro

Se encuentra a unos ocho kilómetros del poblado. Es una inmensa caverna natural a 400 metros de profundidad situada dentro de una montaña de piedra blanca. En su interior se puede observar un lago natural y formaciones de estalactitas y estalagmitas con millones de años de antigüedad.

A este paisaje oscuro se suman cientos de murciélagos de al menos cuatro variedades que duermen agazapados en las paredes de la gruta.

Cientos de leyendas han surgido en torno a esta gruta. Algunos dicen que es parte de un pasadizo que llega hasta el lago Titicaca y que en ella los incas escondieron grandes riquezas para salvarlas de la angurria de los conquistadores españoles.

Río San Cristóbal

Es conocido por los pobladores como el Cori Wayu, que significa maíz de oro. Sus aguas cristalinas pasan por la población y en la temporada de lluvias permiten la práctica del barranquismo o canyoning y pesca deportiva.

El río es también ideal para la observación de la flora y fauna propias de la población.

Caminos del Oro y Kallawaya

Existen varios caminos precolombinos que llegan y parten de Sorata hacia las montañas y los valles subtropicales de Yungas de La Paz. El camino del Oro es uno de los más conocidos y lleva siete días recorrerlo hasta llegar a Guanay, pasando por Tipuani. Otro ejemplo es el camino de los Kallawayas, un recorrido de ocho a 14 días para llegar a la región de Apolobamba.

Ambas rutas son una invitación para el turismo de aventura.

Tierra de mollos e incas

La historia señala que la cultura mollo fue la primera en llegar a Sorata. Los incas también ocuparon el valle antes que los españoles, quienes llegaron a este paraíso para convertirlo en un lugar de descanso. Muestra de esto son las casas coloniales que construyeron en el pueblo, que era el enlace entre La Paz y las poblaciones auríferas de Pelechuco y Tipuani.

Pero Sorata no brilló sólo como lugar de descanso, sino como principal productora de la valorada quinina, que hasta principios del siglo XX se constituía en el principal medicamento natural que curaba la malaria. También fue productora importante de coca.

domingo, 3 de julio de 2011

Miraflores: de valle de choclos y guindas a barrio cosmopolita

“Esa calle aledaña al Jardín Botánico se llamaba el Guindal. Los que estudiábamos en el colegio Hugo Dávila veníamos a robar guindas”, rememora Oswaldo Poppe, actual presidente de la Junta de Vecinos Miraflores Centro Sur.

Ese testimonio está registrado en el libro La historia de 100 barrios de La Paz publicado por la Alcaldía en 2009. Hoy en el lugar, sobre la avenida Zavaleta y la final Villalobos, todavía se pueden observar los guindales.

Poppe, de 70 años, también recuerda que más arriba del monumento a Busch había sólo chacras “donde los jóvenes iban a sacar choclos y lechugas y una chancha grande. Era el valle de Potopoto”.

En el mismo libro, otro vecino, José Huayllas, cuenta que en ese barrio se producían hortalizas y verduras para proveer a los mercados paceños. Su familia producía guindas para las mermeladas que producían dos industrias.

En 1938 los ingenieros J.M. Pando y J.M. Villavicencio proyectaron un nuevo plano de la ciudad donde incorporaron dos modernas urbanizaciones: Miraflores y Obrajes, según el libro Monografía Geográficadel IV Centenario de La Paz, publicado en 1948.

De acuerdo con el libro, “la inmensa planicie de la región denominada Miraflores, cuyo dominio abarca desde Caiconi hasta el hipódromo nacional”. “En 1947, Miraflores Norte abarcaba del estadio La Paz hacia el norte de la urbanización moderna. Sus valles llevan números en lugar de nombre”.

Y Miraflores Sur comprendía la avenida Saavedra, el parque triangular (San Martín), los hospitales y el hipódromo. Hoy el barrio miraflorino tiene como límites en el norte a la plaza Villarroel y el puente trillizo Independencia.

Con la expansión demográfica y la reforma del plano estructural de viviendas se consolidaron las casas, calles y avenidas en la zona. Según Huayllas, en 1940 más de 30 familias de periodistas fueron las primeras en tener viviendas.

Así comenzó a cambiar el agradable valle que era una especie de zona de fincas, llena de vegetación, y con la reforma urbana está totalmente distinta. “Miraflores se está convirtiendo en un bosque de cemento”, lamenta Huayllas.

La concepción urbanista moderna del barrio la hizo el arquitecto Emilio Villanueva, cuando retornó de París. Soñaba con convertirla en una ciudad jardín adaptada a la expansión paceña. Analizó sus condiciones de ubicación de edificaciones y actividades, circulación dinámica y de bienestar para los miraflorinos.

Para el destacado urbanista, Miraflores debía ser una zona médica (el Hospital General -hoy de Clínicas- fue uno de los primeros), administrativa, universitaria, deportiva y recreativa. En ese marco, diseñó y dirigió la construcción del estadio Hernando Siles con lo cual abrió la modernidad de la arquitectura. Fue concluido en 1930 y demolido en 1974.

El acceso vial al valle miraflorino

Una historia aparte se relata en Monografía Históricadel IV Centenario de La Paz sobre la apertura de una vía que conectó al centro urbano con el valle de Miraflores. 

Del valle de Potopoto (hoy Miraflores) a Santa Bárbara sobre la plazuela Frías, se encontraba el “camino de Melgarejo o Solqueri”, que hoy es la avenida Illimani, antes avenida Frías. 

Entre la plazuela Frías (al final de la calle Comercio e inicio de la Illimani) y el valle de Potopoto existía una empinada colina que obstaculizaba su comunicación.

Un día se le ocurrió al entonces presidente Mariano Melgarejo echar abajo aquella colina, para lo cual convocó a todo el vecindario paceño, al Ejército y al cuerpo diplomático mediante prensa. 

Alfredo Sanjínez en su monografía “Las calles de La Paz” cita al número 27 del periódico La Situación, de aquella época, que narra la invitación del Gobierno para emprender la obra: “Los propietarios, comerciantes y gentes más decentes deben contribuir cada cual con herramientas de trabajo y todo gratuitamente”.

El día fijado, acudieron al lugar miembros del Gobierno y vecinos. Melgarejo dio el primer barretazo al cerro al son de la música de las bandas. Pasó la herramienta y todos los presentes se dieron a la tarea de demoler la colina para abrir la avenida que se llamó Frías.

viernes, 1 de julio de 2011

La Paz inicia su fiesta en el mirador más alto de la ciudad

La ciudad de La Paz arranca hoy las fiestas julianas estrenando el mirador más alto del municipio. Se encuentra a 3.900 metros de altura, similar a la Ceja de El Alto, y ofrece una vista de toda la urbe, desde Minasa, Villa Fátima, Miraflores, el centro e inclusive el bosquecillo de Pura Pura, y al fondo se encuentra el Illimani.

Hoy, al mediodía, este espacio será estrenado con una ceremonia interreligiosa y se dará inicio al mes de las fiestas julianas para recordar los 202 años de la Revolución de 1809 .

“Es el mirador de mayor altura y, por la vista que tiene frente al Illimani, es el más importante de toda la ciudad. En él daremos un mensaje a toda la ciudadanía de prestar más atención a La Paz y a cuidar la urbe”, anunció la presidenta del Concejo Municipal, Gabriela Niño de Guzmán.

El mirador se encuentra en la zona 27 de Mayo del macrodistrito Periférica. Se asciende a él a través del primer desvío de la avenida Periférica, pasando el cementerio de La Llamita. 

En la parte alta, llegando a la cima del cerro, se abre una extensión de 4.200 metros cuadrados donde se encuentra el mirador, que hasta hace un mes estaba olvidado. Para evitar que loteadores se apropien del terreno, la Alcaldía delimitó el área, mejoró el ingreso y creó un espacio donde se puede observar la ciudad desde un extremo al otro. Al lado del nuevo mirador se encuentra una extensión de 127.270 metros cuadrados que pertenece al parque de la Integración. Éste será el tercero más grande de La Paz y otro de los pulmones por la gran cantidad de árboles que tiene.

Los cuidados

Las obras para la construcción del parque comenzarán en 2012, pero la municipalidad demarcó el terreno. De esta forma se evitará que los loteadores se apropien de forma gradual del campo municipal.

Además, Niño de Guzmán pidió al Regimiento Colorados de Bolivia “no utilizar el parque para sus prácticas de orden militar. Éstas pueden ocasionar accidentes, porque allí van a hacer prácticas de tiro, pueden haber balas perdidas que afecten a los que visiten el lugar”, dijo la autoridad, quien también pidió que dejen de deforestar el área. 

Los atractivos

El nuevo espacio turístico será parte del circuito de miradores y apachetas de La Paz, como lo son los miradores Jach’a Kollo de Cotahuma, Jach’a Apacheta de Max Paredes, Killi Killi de Periférica y Las Brujas de Pampahasi. Mañana partirán dos buses de la Alcaldía de La Paz, a las 10.00 y 11.00, llevando a dirigentes y vecinos invitados. Luego se promocionará el lugar y se mejorará la señalización para llegar hasta ahí.

Actos paralelos
Alcaldía A las 8.00 se iniciarán los actos protocolares con la iza de la bandera en la plazoleta Emilio Villanueva, que se encuentra en las puertas de la Alcaldía.

Gobernación A las 7.00 se hará una ceremonia de ofrendas a la Pachamama en la plaza Murillo como inicio de las fiestas julianas.

Alcaldía A las 10.00 se develará el conjunto escultórico y plaza Héroes del Chaco, al inicio de la autopista.

Gobernación A las 8.00 comenzará el ascenso al Illimani. Guías de alta montaña llevarán a las personas a través de una caminata.

Alcaldía Al mediodía organizan una ceremonia interreligiosa en el nuevo mirador 27 de Mayo.

Gobernación A las 17.30, el hall de la Gobernación servirá de escenario para la declaración de La Paz como Capital del Andinismo.

Alcaldía A las 17.30 se llevará adelante la sesión de honor de la agrupación femenina Amigos de la Ciudad. Con ella darán inicio a las actividades por las fiestas julianas. Luego habrá vino de honor.

domingo, 26 de junio de 2011

Sopocachi, el barrio artístico y cultural de La Paz

“Sopocachi... de mis sueños juveniles, 15 abriles, quién volviera hoy a tener”, reza el tango “Illimani”, de Néstor Portocarrero. Desde sus inicios, este barrio se caracterizó por ser el referente cultural, artístico y bohemio, por albergar a gran parte de los poetas, escritores y artistas más sobresalientes que ha tenido la hoyada paceña.

Una colina solitaria

Según el libro Historia oral de los barrios paceños, publicado en 1998 por el municipio de La Paz, Sopocachi viene de la palabra “Sapak’achi”, que en aymara quiere decir colina solitaria en forma de punta, en referencia al Montículo. Aunque ésta no es la única versión. Otros autores mencionan que el nombre está relacionado a la “inestabilidad” de los terrenos. 

Según los documentos de la Fundación Cajías, la zona de Sopocachi pertenecía a una familia de apellido Mamani. Hasta fines del siglo XIX eran tierras de pastoreo y lecherías, algunas de las que sobrevivieron hasta la década de 1960.

Ya por el año 1847, el presidente José Ballivián fijó el radio urbano incluyendo a Sopocachi y Llojeta como parte de los límites de la creciente ciudad de La Paz.

“Después de las leyes de ex vinculación (') hubo una expansión de la mancha urbana y la familia Mamani empezó a vender distintas parcelas a profesionales como la familia Balanza, Abel Soliz -uno de los reyes de la coca- y gente que tenía mucho dinero”, explica la periodista e historiadora Lupe Cajías.

La expansión urbana de 1900

En la última década de 1800, la avenida Arce había sido adornada con árboles y se constituía, junto al hipódromo de Sopocachi, en el lugar favorito de los paseos paceños, según el libro La Paz en su IV Centenario 1548-1948, publicado por el Comité Pro IV Centenario. Lo mismo pasaría tiempo después con el Montículo y sus retretas dominicales.

Alrededor de 1900, la expansión se dio también en la plaza Isabel la Católica -conocida como la plaza de Los Quioscos-, la plaza Abaroa -que hasta entonces estaba cubierta de maleza-, la avenida Arce y se realizó la apertura de la avenida Ecuador. 

En 1909, cuando La Paz ya tenía 78.816 habitantes, se habilitó la avenida 6 de Agosto. 

Para 1917 se acordó llevar una línea de tranvías a la zona de Sopocachi, que luego circulaba desde el centro por la avenida 6 de Agosto hasta llegar al Montículo. Décadas después lo haría el micro 2 por la avenida Ecuador.

Según Cajías, al inicio del siglo XX, es posible notar el estilo Art Deco en varias construcciones, en las que se combina la influencia arquitectónica centro europea con el paisaje de La Paz, como la Casa Montes y Goitia, las casas eran construidas para tener una vista hacia el Illimani.

Intelectualidad y tradición

Fue también durante el siglo pasado que destacadas personalidades eligieron este barrio como su lugar de residencia. 

Cómo olvidar a Flavio Machicado, con sus tradicionales Flaviadas, que están a punto de cumplir 100 años. O a Cecilio Guzmán de Rojas que, según un artículo de la revista Sopocachi, publicada en la década de 1990 bajo la dirección de Huáscar Cajías, habitó una vivienda que era conocida a inicios del siglo XX como “la última casa en la punta del cerro”. 

Las casas Machicado y Cajías se convirtieron en fundaciones y la de Guzmán de Rojas en museo, centros que en la actualidad forman parte de más de una docena de espacios, centros y galerías dedicados al arte y la cultura.

Sopocachi también se convirtió en el barrio de Óscar Cerruto, Julio de la Vega, Fernando Diez de Medina, Gustavo Medinaceli, Wálter Solón, Jorge Sanjinés, Gastón Ugalde, y Alfredo La Placa, que entre muchos otros forman parte de una lista enorme de personalidades que vivieron o viven en la zona.

El Montículo y el presente

Testigo del amor de cientos de parejas por décadas, el Montículo era un punto de encuentro y el corazón de Sopocachi. Allí se alberga también la plaza Juan Carlos Trujillo, donde figuran mural es de los 37 desaparecidos en la dictadura de Hugo Banzer. 

Entre sus características principales está la portada, que data de 1776 de un barroco tardío, la fuente de Neptuno, la glorieta y el templo de la Inmaculada Concepción, cuya Virgen apareció en el Montículo y resistió el incendio de la primera capilla del lugar, misma que fue reabierta el 8 de diciembre de 1896 y cuya fecha desde entonces se instituyó para celebrar la fiesta del barrio. 

Según la Sociedad de Estudios del Patrimonio Cultural de La Paz, existen alrededor de 40 construcciones patrimoniales, reconocidas y no, en Sopocachi. 

Ellas conviven con los nuevos edificios y oficinas que han dejado de lado un tanto al barrio residencial para convertirlo en comercial, para pesar de muchos sopocacheños, según la presidenta de la junta de vecinos del barrio, Rebeca Cabrera. “Antes podíamos apreciar el Illimani, ahora no”, dice. 

Actualmente Sopocachi tiene alrededor de 8.700 a 9.000 habitantes, según datos de la junta de vecinos de este barrio, en proyección al censo del 2001 hecho por el INE.

Rebelde y joven

La revolución Durante la revolución de 1952, uno de los objetivos de los combatientes era tomar el Montículo desde donde se divisaban varios puntos de interés como el Colegio Militar y el Estado Mayor. Allí se libró una lucha de dos días con los militares que finalmente fue ganada por los revolucionarios.

Masacre Las ideas de cambio y la represión tienen su símbolo en la masacre de la calle Harrington (actual Mártires de la Democracia) donde en 1981 ocho líderes del MIR fueron asesinados por la dictadura de Luis García Meza. 

Tania Cerca al Montículo vivió Tania, la única mujer que formó parte de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia.

Pionera En la Iglesia de la Inmaculada Concepción, en el Montículo, se realizó la primera misa a Go Go en la década de 1960, en la que se incluyeron guitarras eléctricas y otros instrumentos no tradicionales.

Inseguridad e indiferencia

Para la presidenta de la Junta de Vecinos de Sopocachi, Rebeca Cabrera, el mayor problema que enfrenta la zona es la inseguridad. Para solucionar esta situación se estableció el programa “Sopocachi zona segura”. Sin embargo, las rondas policiales no parecen ser suficientes.

“Ahora hay un módulo policial en la plaza Abaroa y algunos locales que estaban en el lugar se fueron a otras zonas, pero a partir de la 1:00 no hay mucha seguridad”, señala Cabrera.

Por otro lado está la indiferencia a la hora de participar activamente en las acciones de la junta de vecinos, esto por el tiempo y porque muchos son vecinos nuevos que han migrado de El Alto y otras zonas aún no tienen un sentido de pertenencia con el barrio.

jueves, 28 de abril de 2011

La Paz estrenará circuito turístico

El departamento de La Paz estrenará una nueva carretera asfaltada que será la ruta turística Achacachi-Jankho Amaya, ejecutada con una inversión de 122 millones de bolivianos.

La obra, que fue realizada por Servicio Departamental de Caminos (SEDCAM) y Achacachi, Chauira, Ajaria, Zona Central Ajliata Pueblo, Chauira Chico, Carmen Lipe, Ajaria Chico, Uricachi, Santiago de Huata, Japuraya, Millipaya, Coquena, Cocotoni, Wichi Wichí, Jankho Amaya Pueblo, serán las poblaciones beneficiarias con el proyecto.

Juan Carlos Salazar, director del SEDCAM, informó a ANF que la obra es una de las más importantes en el departamento porque otorga viabilidad y conexión con 27 poblaciones de Omasuyos que no podían integrarse a la ruta fundamental que les comunica con Copacabana y La Paz.

“La carretera circunda toda la ribera del lago Titicaca, ofreciendo hermosos paisajes y la posibilidad de interactuar con la cultura de cada población”, comentó Salazar.

El fiscal de obra de la carretera, Gustavo Vásquez, dijo que las expectativas acerca de la construcción fueron cumplidas, ya que se realizó dentro de los plazos acordados, también se cumplen ya los objetivos de integración de las comunidades que circundan el proyecto.

La carretera cuenta con asfaltado denominado tratamiento superficial doble, con una longitud de 48. 673 km, cuyo ancho de plataforma es de 7,60 metros, permitiendo el doble tránsito de movilidades. Además se construyeron cuatro puentes.